en éste laberinto,
dédalo de palabras
en éste desfile interminable
de caras y cuerpos
moldeados en photoshop
dejé mi inocencia en una silla
y mi amor en la sencilla
urbana vida
y si nos encontramos
como dos ciegos
palpando,
auscultando las paredes frías
y los cuerpos cálidos
y nos declaramos
fervientes siervos de la causalidad
o reos enamorados
de la casualidad
nada de eso importa
existe lo que hicimos
y nada
ni nadie
nos lo puede arrebatar
existimos, ahora
y siempre así,
siempre ahora
somos el producto de nuestro deseo
somos el producto del deseo de nuestros progenitores
somos la vida interrogante
la mentira de la verdad
es que es mentira
que es verdad
lunes, agosto 30, 2004
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